Saltar al contenido
Duendes

Duendes domésticos

duende del jardín
Duende doméstico

Estos duendes son los más conocidos y temidos de todos En la antigüedad se pensaba que los duendes domésticos eran los responsables de todos los problemas inexplicables dentro de una casa desde no encontrar algún objetos hasta que se cayera un cobertizo.Según se creía su presencia sólo se podía notar por extraños ruidos nocturnos que no eran los habituales, cosas que desaparecían o cambiaban de lugar inexplicablemente.

En Irlanda también se les llama ‘duendes del jardín’, debido a que muchas personas siguen creyendo fielmente en su existencia hasta el día de hoy. De hecho, es muy normal caminar por las calles de Dublín y encontrar jardines de duendes en las casas. Se creía que este era el hábitat natural de estos pequeños y traviesos duendes que a veces eran un dolor de cabeza.

De hecho , a día de hoy, hay una tradición navideña anglosajona llamada elf on the shelf (duende en el estante), que dice que los pequeños due ndes ayudantes de Santa Claus llegan el 1 de Diciembre a las casa donde hay niños y están todo el mes vigilando que los niños se porten bien para que reciban sus regalos de navidad, haciendo así de espías de Papá Noel. La tradición dice que durante todo este mes los duendes domésticos hacen de las suyas y pueden traer de cabeza a la familia.

Estos seres juguetones y traviesos no tienen nada que ver con los elfos oscuros que aunque también entran las casas sus motivos son completamente diferentes, casi se podría decir que son la antítesis.

Según la tradición mexicana cuando estos duende se vuelven muy molestos y empiezan a ser incómodos en la casa, bien porque asustan sobre todo a los niños o bien porque están haciendo demasiadas trastadas se dice que para ahuyentarlos hay que esperarlos a medianoche con un espejo, agua bendita, licor (tequila), canicas, una baraja de cartas y dados. Una vez que el duende se hace presente hay que tratar con él hacer que se relaje que juegue y los más importante: emborracharlo. Una vez borracho, se dice, que el duende se pondrá a llorar como un niño y ahí hay que aprovechar para gritarle y decirle que se vaya de tu casa y no vuelva más. De esta manera los ahuyentas para siempre.